Laboratorio de Reproducción Asistida

Paloma Neri Vidaurri | Esperanza Carballo Mondragón | Francisco Rocha Cárdenas | Genaro García Villafaña | María del Carmen Acuña González | Conrado Emilio Uria Gómez
Revista Mexicana de Medicina de la Reproducción

En los últimos años, los laboratorios de reproducción asistida experimentaron notables cambios: desde su entorno como parte importante de una clínica de reproducción asistida hasta los mínimos detalles que los componen y la disciplina con la que los embriólogos se deben conducir en ellos.
Los laboratorios deben adaptarse a una serie de requisitos o normas, cambios de metodología en el trabajo y equipos modernos, en donde cualquier cambio o propuesta (incorporación de equipos nuevos, control de las condiciones ambientales, metodologías de trabajo, medios de cultivo, certificaciones de calidad) tiene que ser documentado; todo con el objetivo de mejorar el servicio y los resultados.

Todos coincidimos en que el diseño y el funcionamiento del laboratorio de reproducción asistida deben innovarse.


Hace unos años, el laboratorio de reproducción asistida se concebía dentro de los laboratorios de análisis generales como un apéndice de éstos, donde se tendía a cubrir todo el campo de la reproducción asistida en un solo espacio. Para esos cambios se consideraba que con algunas pequeñas modificaciones se podía aumentar su eficacia y mejorar los resultados. Sin embargo, estos pequeños laboratorios, ya sea por un reducido volumen de trabajo o por motivos puramente físicos, a menudo tuvieron el problema de no incorporar nuevos equipos para ofrecer mejores resultados; algo sustancial para afrontar el presente y, aún más, el futuro en la reproducción asistida y que se debe tener muy en cuenta al montar un laboratorio de reproducción asistida, pensar a futuro en más personal, más equipo, etcétera.

Se hace hincapié en que el éxito de una clínica de reproducción asistida específicamente depende del nivel de experiencia del personal médico y de laboratorio. Particularmente, para el personal de laboratorio es necesario el adiestramiento práctico, la educación médica continua en los campos que involucran a la reproducción asistida, la actualización de procedimientos y la implementación de nuevas técnicas, con la participación o asistencia obligada al menos una vez al año a congresos nacionales e internacionales. Todo esto con el único fin de dar a los pacientes todas las alternativas de tratamiento disponibles en el laboratorio de gametos para la obtención de los mejores embriones para transferir.

El trabajo de un embriólogo en un laboratorio de reproducción asistida incluye labores de embriología y andrología; aunque también deben estar implicados en otros aspectos importantes de la clínica, como el tratamiento de los pacientes, el seguimiento folicular, el consejo genético, entre otros. Un embriólogo debe ser responsable, obsesivo en todos los cuidados que debe tener dentro del laboratorio, observador, disciplinado y, sobre todo, requiere muchas habilidades individuales para solucionar cualquier problema que se le presente, su labor más importante es el manejo de gametos y embriones. Por ello, en este equipo generalmente se debe tener mayor consideración en cuanto a su elección, ya que de esto puede depender el éxito del laboratorio. Aunque el equipo del laboratorio de gametos debe estar integrado por un director, supervisor, embriólogo, asistente de embriólogo y técnico, el número del personal actual depende de la cantidad de procedimientos hechos al año. Las labores del embriólogo, además de incluir todas las tareas posibles, debe mantener un registro total de los estándares del control de calidad, anotando la verificación diaria, pruebas, análisis, así como también llevar un calendario de mantenimiento y limpieza de los equipos y un manual de prevención de accidentes y contingencias dentro del laboratorio.

Actualmente es de vital importancia que un laboratorio de reproducción asistida esté avalado o certificado por una autoridad o sociedad científica, ya sea nacional o internacional, para cerciorarse que se cumplan con los estándares necesarios para un buen funcionamiento del laboratorio.

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